Flamencos del Zoo de Luján
Por primera vez se produjo en el Zoológico de Luján el nacimiento de un flamenco, rompió el cascarón el día 9 de febrero después de 29 días de incubación y ya cumplió un mes de edad, con lo cual ha superado el período más crítico y difícil en la vida de estas aves.
Este hecho, aparentemente es intrascendente y pasa desapercibido si se lo compara con otros logros en reproducción, pero su verdadero alcance se puede establecer ya que uno de los mayores desafíos en cuanto a la reproducción de especies en cautiverio, es la cría de flamencos, y en particular la del flamenco austral también denominado flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis).
El servicio que provee información especializada a los zoológicos del mundo, el International Species Information System (ISIS), en un documento publicado el pasado 4 de febrero de 2010, reporta que en el transcurso de los últimos doce meses nacieron 62 flamencos australes en cautiverio.
Esta cifra parece importante, pero se minimiza cuando observamos el número de zoológicos que poseen en sus colecciones ejemplares de esta especie y el número total de ejemplares que se mantienen en las colecciones. Sobre más de 2500 zoológicos registrados en ISIS, sólo 171 poseen en sus colecciones flamencos australes, con aproximadamente 5000 ejemplares y solo en 20 se ha logrado su reproducción.
En todos los casos, el éxito reproductivo se basó en el desarrollo de planes de manejo similares, donde se tuvieron en cuenta los siguientes factores: 1) suministro de una dieta con un alto contenido en proteína y con componentes que determinen la intensificación del color del plumaje; 2) manejo del hábitat y del agua; 3) la construcción de nidos artificiales como factor desencadenante de la conducta reproductiva; 4) el suministro de materiales para incentivar la construcción de nidos naturales por los ejemplares y 5) el mantenimiento de colonias reproductivas integradas por un número importante de ejemplares, se estima en el orden de los 40 como óptimo.
Todos estos factores fueron tenidos en cuenta en el Zoo Luján y se programaron acciones pensando en la posibilidad de que nuestros flamencos también pudieran a empezarse a reproducir. El proyecto tuvo su punto de arranque en enero de 2009 con la adopción de un alimento específicamente elaborado para flamencos por la División Producciones No Tradicionales de GEPSA FEEDS – Grupo Pilar S. A. Se realizaron de tareas de de mejoramiento y enriquecimiento ambiental, mediante la plantación de especies vegetales, dragado y retiro de barros de fondo, adecuación de la fuente de suministro de agua y regulación del número de ejemplares de otras especies.
Uno de los primeros resultados obtenidos fue la intensificación del rosado del plumaje y el incremento de las interacciones sociales a partir del mes de julio. En noviembre de 2009, se construyeron cinco nidos artificiales de barro, en un sector playo de la isla central que se encuentra en el recinto. Se observó un notable cambio en la conducta a partir de estas acciones. Las interacciones de cortejo alcanzaron su clímax y algunos flamencos se adueñaron de los nidos artificiales, permaneciendo parados o echados en los mismos.
Pero pronto estos nidos fueron abandonados y cuando todo permitía suponer el fracaso del proyecto el 22 de diciembre había dos nuevos nidos en un sector sombreado de la isla central, pero esta vez, habían sido construidos por los flamencos.
A partir de este acontecimiento se fueron desencadenando nuevos sucesos en los días subsiguientes, los flamencos construyeron más nidos hasta totalizar siete y el día 24 pusieron el primer huevo seguido de dos más los días 11 y 14 de enero de 2010.
Todos los nidos, con o sin huevos, eran defendidos por la pareja que los había construido contra otros flamencos o animales de otras especies, permanentemente estaban alisando sus bordes y superficie superior con los picos, parados sobre el nido o a su lado y reparando las partes que por distintas circunstancias se derrumbaban.
Julio 16 de 2009
Flamenco parado sobre un nido artificial
El mismo flamenco echado en el nido artificial
Dos puestas fracasaron, el huevo del nido # 1 no estaba fertilizado, el nido # 3 fue abandonado, hasta que en el nido # 2 el día 9 de febrero tras 29 días de incubación, eclosionó el primer pichón nacido en el Zoo Luján.
Como es característico en todas las especies de flamencos, las cáscaras y anexos fueron devorados por el pichón. Durante las primeras horas, el pichón permaneció echado en el nido siendo continuamente acicalado por los dos miembros de la pareja. Los contactos pico-pico adulto a pichón eran constantes, conducta que se relaciona con la alimentación de los pichones que reciben el alimento regurgitado del buche por los padres.
En las primeras horas de la tarde, el pichón ya se paraba, agitaba las alas y solicitaba comida emitiendo un corto chirrido. En los momentos de inactividad, estando uno de los padres echado en el nido, cubriéndolo, asomaba su cabeza por debajo de las alas.
Ha partir de este acontecimiento, el pichón no ha dejado de crecer y desarrollar particulares pautas de comportamiento. Durante el día permanece con los padres en el ambiente donde nació, es alimentado por los mismos y se traslada continuamente picoteando el suelo en busca de alimento o ingresa al cuerpo de agua para beber. Al cumplir el mes de edad (el pasado 9 de marzo) su plumaje antes blanco ha adquirido el tono grisáceo propio de los pichones hasta la primera muda entre los dos y tres años, donde pasará a blanco y luego al rosado característico de la especie.
Demuestra poseer conducta territorial, no vacila en amenazar, atacar y hasta perseguir a ejemplares adultos y pichones de patos y gansos que se encuentran en la laguna.
Responde al llamado de personas por él identificadas y que se relacionan con los cuidados que se le prodigan durante las últimas horas de la tarde y durante la noche, cuando es retirado del ambiente por razones de seguridad.
Todo hasta lo aquí acontecido, determina la existencia de grandes expectativas para la próxima temporada de reproducción, creemos en base a la experiencia adquirida y mejorando algunos aspectos de manejo en el próximo año incrementar el número de nacimientos y de esta forma hacer un aporte positivo a la conservación de esta especie amenazada.
Parejas en los nidos # 1 y 2
Flamenco echado en el nido # 1. Flamenco parado en el nido # 2 alisando con el pico la parte superior.
Pichón echado en el nido a las pocas horas de nacer, bajo la atenta vigilancia y cuidado de los padres
Pichón al cumplir un mes de nacido
Proyecto desarrollado por: PABLO LUCHISANO,
ARIEL SIBALDI y
JUAN JOSE BIANCHINI

