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Los Flamencos

Entre las aves, son las que siempre atraen la atención del visitante en los zoológicos, por sus líneas elegantes y estilizadas, por el vistoso plumaje rosa que ostentan, variando en intensidad según las diferentes especies y por encontrarse siempre en ambientes acuáticos formando nutridos y bulliciosos grupos sociales.

Muestran hábitos poco comunes a otras especies, se desplazan en conjunto caminando sobre sus larguisimas patas hundidas en el agua, su largo cuello se incurva a fin de permitir que con su cabeza dada vuelta pueda con su robusto pico barren el agua en busca de los microorganismos que le sirven de sustento, invertebrados acuáticos y algas diminutas, los que son filtrados mediante un dispositivo especial existente en ambas ramas del pico y bordes de la lengua en forma de laminillas dispuestas como peines filtradores.

Cuando se encuentran descansando, permanecen durante largos lapsos de tiempo, tanto en agua como en tierra, paradas sobre sólo una de sus extremidades, el cuello recogido y la cabeza parcialmente oculta bajo una de sus alas, llama la atención que uno de sus ojos permanentemente está abierto.

Se sabe que los flamencos constituyen un grupo de aves muy antiguas, flamencos similares a los actuales existieron hace 10 millones de años, y formas más antiguas que comparten rasgos anatómicos adaptativos que permiten inferir de que se trataba de los antecesores de los actuales flamencos vivieron hace 40 millones de años. Estas formas extinguidas ocupaban áreas en donde actualmente no se los encuentra, Australia, gran parte de Europa y Asia y América del Norte, lo que demuestra que en el pasado tuvieron una gran distribución a nivel mundial, siendo en la actualidad restringida según se muestra en el mapa de presencia de las especies actuales, cinco o seis según distintos autores integrando tres géneros.

Ellos son:

Amplíe la fotografía para observar el pico

 

Género Phoenicopterus
- Flamenco común Phoenicopterus ruber especie integrada por dos subespecies o razas geográficas:
a) Flamenco rojo o caribeño o cubano Phoenicopterus ruber ruber
b)
Flamenco rosado Phoenicopterus ruber roseus
- Flamenco austral o chileno Phoenicopterus chilensis (considerado por muchos autores como una subespecie de ruber).
Género Phoenicoparrus
 
- Flamenco andino Phoenicoparrus andinus
- Flamenco de James o de la Puna Phoenicoparrus jamesi
Género Phoeniconaias  
 - Flamenco menor o enano Phoeniconaias minor

Características de las distintas especies

Flamenco rojo. Flamenco cubano

(Phoenicopterus ruber ruber)

Parado miden 145 a 165 centímetros de altura. El plumaje es rosa intenso tirando a rojo oscuro. El pico es naranja rosado con la punta negra. Patas grises con la articulación tibia-tarso y dedos y membrana interdigital rosa brillante.  

Su área de distribución abarca gran parte de América Central, islas del Mar Caribe, sur de América del Norte (península de La Florida), norte de América del Sur (Colombia, Venezuela y Surinam) e islas Galápagos.

Esta subespecie se encuentra en peligro de extinción estimándose que en la actualidad existen alrededor de 65 mil ejemplares en libertad. Es común en parques zoológicos y aviarios donde se reproduce en cautividad.

Flamenco rosado

(Phoenicopterus ruber roseus)

Tamaño ligeramente mayor que el del flamenco cubano. El plumaje es menos rojo tirando a rosa claro. Pico también rosa con la punta gris oscuro. Las patas son también rosas.
El área de distribución incluye sur de Europa, costas mediterráneas en España y Francia. Norte de Africa, Mauritania y desde Marruecos a Egipto. Región oriental de Africa costas sobre el Mar Rojo y Africa tropical y meridional. En Asia desde Turquía, hasta Pakistán y la India.

En el sur de Europa, sudoeste de Asia y norte y centro de Africa, el flamenco rosa es una ave migratoria estacional. 

La cantidad total estimada de flamencos rosas en el mundo es de 800.000 ejemplares.

Flamenco de chileno o austral

(Phoenicopterus chilensis)

Tamaño alrededor de los 135 centímetros. El plumaje es rosa salmón. Patas gris verdoso con anillo rojo en la articulación tibia-tarso, dedos y membrana interdigital rojo. Pico rosado y punta hasta la parte media negro.

Esta especie se encuentra desde Ecuador a Tierra del Fuego. También en Uruguay y suroeste de Brasil.

No se conoce el efectivo poblacional pero estaría variando entre los 300 mil a 600 ejemplares.

Flamenco de James o Parina chica

(Phoenicoparrus jamesi)

Su altura es de 130 cm. El pico es amarillo con sólo la punta negra. El plumaje es ligeramente rosado.

Se los halla en las lagunas saladas en el altiplano desde el sur de Perú, oeste de Bolivia, norte de Chile y noroeste de la Argentina. Su rango de distribución se traslapa con la del flamenco andino y pueden encontrarse juntos en un mismo ambiente.

Flamenco menor o enano

(Phoeniconaias minor)

Como su nombre lo indica, es la especie de menor tamaño, aproximadamente 80 cm. El plumaje es predominantemente blanco con reflejos rosados. El pico es rojo oscuro y una pequeña parte de la punta negro.

El área de distribución de esta especie abarca gran parte del sur y este de Africa, Madagascar y noroeste de la India. En la estación de cría, se reúnen cientos de miles a más de un millón de ejeplares en los lagos salados del valle de Rift (Africa oriental, desde Etiopia hasta el sur de Tanzania), también en Kenia.

Se estima que la población total de esta especie oscila entre los 4 a 5 millones de ejemplares, en su gran mayoría en Africa oriental. 

Flamenco andino o Parina grande

(Phoenicoparrus andinus)

Mide aproximadamente 102 centímetros de altura. Al igual que el flamenco de James no posee dedo posterior. Cabeza, cuello y parte superior del pecho rosa oscuro. Resto del cuerpo rosado claro, con manchas rojas. Pico amarillo y negro en la punta y hasta la porción media.

En el altiplano desde el sur de Perú, norte de Chile, oeste de Bolivia y noroeste de Argentina, a una altitud superior a los 2500 metros sobre el nivel del mar.

Hábitos

Se puede considerar que son comunes a todas las especies. Son aves gregarias que viven formando colonias de centenares y varios miles de individuos, salvo en las islas Galápagos donde los grupos de flamencos caribeños se hallan integrados por cinco o seis parejas.

Se alimentan de microorganismos, principalmente crustáceos y algas, en las especies mayores hasta pequeños peces, que capturan con su pico efectuando movimientos laterales de cabeza y barriendo el agua con sus picos filtradores, removiendo simultáneamente el lodo del fondo con sus patas a fin de movilizar los organismos que les sirven de alimento

Durante la estación de cría, que se extiende desde mediados de la primavera y fines del verano, las colonias de nidificación, integradas por cientos a miles de ejemplares, se establecen en sectores de playas e islas barrosas. Los nidos se encuentran muy próximos entre sí y son construidos con barro en forma de conos truncados con su parte superior cóncava sobre la cual depositan un único huevo que es blanco y relativamente grande.

El tiempo de incubación varía entre los 28 y 30 días, los padres forman parejas permanentes, ambos construyen los nidos, se turnan en el empollado de los huevos, como así también en la alimentación del pichón. Los pichones son nidífugos abandonando el nido a las pocas horas de nacidos.

Cuando los pichones han cumplido los dos meses de vida, se concentran formando grandes grupos, los flamencos adultos los rodean formando un círculo a fin de proteger a los pichones y evitar su dispersión.

Los adultos se van turnando en esta tarea y alimentan a los pichones hasta que estos comienzan a independizarse.

Amenazas

Estas aves son depredadas por reptiles, aves y mamíferos, pese a encontrarse en lugares inhóspitos como los lagos en los desiertos africanos, lagos de altura y en regiones caracterizadas por su alta aridez y baja densidad en especies animales. En Africa, los principales depredadores son los cocodrilos; aves como halcones, buitres y marabúes y entre los mamíferos leones, leopardos, hienas y zorros del desierto. Las presas principales son los pichones que se alejan de los grupos. En América del Sur, los principales depredadores son el zorro colorado o culpeo, caranchos y posiblemente el puma.

Son aves altamente vulnerables, ya que al encontrarse en grupos numerosos, la huida esta dificultada ya que necesitan un amplio espacio para iniciar el vuelo, para ello deben correr sobre el lodo – pareciera que lo hacen sobre el agua – moviendo sus patas, agitando las alas para emprender pesadamente el vuelo.

También muchas poblaciones han sido afectadas particularmente durante las décadas del 30 y hasta la de los años cincuenta del siglo pasado por la caza practicada en forma masiva para el abastecimiento de zoológicos.

Todas las especies de flamencos, se consideran amenazadas y como tal incluidas en el Apéndice II de CITES.

Para eludir a los depredadores, han desarrollado varias estrategias adaptativas. Una es el permanecer la mayor parte del tiempo en áreas donde la diversidad animal es baja tal como los salares de altura y las regiones de desiertos o semi desiertos. Otra forma de evitar ataques es la permanencia en el agua, donde además de obtener el alimento, descansan tanto durante el día como en la noche.

Esta situación los llevó a que debieran desarrollar conductas a fin de evitar la pérdida del calor necesario para mantener una temperatura corporal elevada y constante a fin de iniciar el vuelo ante el peligro. Por ello, los flamencos descansan alternativamente sobre una de sus patas con la otra encogida bajo el cuerpo, tanto en tierra como en el agua, así evitan la pérdida de calor por disipación.

Esta situación los llevó a que debieran desarrollar adaptaciones a fin de evitar la pérdida del calor necesario para mantener una temperatura corporal elevada y constante a fin de iniciar el vuelo ante el peligro. Por ello, los flamencos descansan alternativamente sobre una de sus patas con la otra encogida bajo el cuerpo, tanto en tierra como en el agua, así evitan la pérdida de calor por disipación. Como forma de detección de los depredadores, duermen con solo hemisferio cerebral por vez, turnándose los dos hemisferios durante todo el período de sueño tanto durante el día como de noche, al permanecer alternativamente una parte despierta y la otra dormida, hace que un ojo permanezca abierto en vigilancia y encojan una pata bajo el cuerpo permaneciendo la otra extendida también en forma alternada. Así podemos decir que medio flamenco duerme mientras la otra mitad permanece despierta, atenta y vigilante.