En distintos tratados zoológicos, las menciones son coincidentes en señalar al dromedario como una especie auténticamente doméstica (Serge Frechkop 1955; L. Harrison Matthews 1977b; Murray E. Fowler 1998, Richard Southwood 2004). En la actualidad no existen dromedarios salvajes, se sabe que los últimos se extinguieron en Africa del norte hace 3.000 años antes del inicio de la era Cristiana (Fowler 1998).
La historia de la domesticación, se pierde en la prehistoria, se han hallado restos óseos de camellos salvajes en yacimientos en Arabia y Palestina con una antigüedad estimada en el orden de los 1,8 millones de años.
Con cierta precisión se considera que el dromedario fue domesticado en el centro de Arabia hace aproximadamente cuatro mil años a. C.
Entre los años 1800 a 1600 a. C. era utilizado como animal de transporte y para la guerra. Desde el primitivo centro de domesticación en Arabia central, el dromedario fue adoptado como animal de trabajo por lo persas y asirios.
Con la conquista de Egipto por los asirios y después por los persas el dromedario fue introducido en el norte de Africa y desde la mitad del primer milenio antes de la era cristiana su área de distribución se fue ampliando progresivamente desde las costas del Mar Rojo al noroeste de Africa del Norte a través del desierto de Sahara.
En el transcurso de los primeros siglos de nuestra era, los ejércitos de Roma dispusieron de cuerpos de camelleros. Su importancia se puso más aún de manifiesto en las guerras de propagación del Islam.
Se cree que el dromedario fue llevado a las Islas Canarias, por los árabes entre los años 1404 y 1405. Cuenta la tradición que como no podían ser cargados en los buques de la época por su escaso calado, eran amarrados a los costados de los buques y de esa forma transportados mitad nadando y mitad arrastrados por más de 95 kilómetros de travesía marina.
Expulsados los árabes de España, los castellanos ocuparon el archipiélago de las Canarias, la primera etapa de la conquista fueron conducidas por dos nobles normandos, Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle. La narración de la conquista betancuriana quedó recogida en la crónica conocida por “Le Canarien” de la cual existen diferentes versiones.
La guerra por la conquista se extendió hasta el año 1496 y ya consolidado el dominio español, se emprendieron expediciones a la costa africana para la obtención de recursos destinados a poblar las islas, haciendo presa tanto de “gentes” como de “ganado” (Pedro Agustín del Castillo 1686). De acuerdo a crónicas de la época citadas por Agustín Millares Torres (1977), las expediciones a las costas de Berbería se continuaron realizando todo a lo largo de los siglos XVI y XVII, mencionando que el ganado llevado a las islas Lanzarote y Fuerteventura estaba constituido por caballos, ovejas y camellos.

Las Canarias, iniciada la Conquista de América fueron puerto de abastecimiento de los galeones que emprendían la travesía del Atlántico. En “Canarias y América” el historiador canario Francisco Morales Padrón (1988), escribe: “Es la etapa del siglo XVI en que la prestación insular es inestimable, sobre todo como madre colonizadora de la que parten una serie de productos claves para la futura economía americana: caña de azúcar, vid, plátanos. Las islas en un principio facilitan vituallas y determinadas plantas y animales (cerdos, gallinas, cabras y hasta camellos), algunos de los cuales serán de notable trascendencia”. Morales Padrón continua diciendo: “Los conquistadores-colonizadores del Perú, como en el caso de la vid, fueron los que consideraron posible acomodar el camello en la geografía del virreinato. Los desiertos y condiciones climatológicas de la costa, donde nunca llueve los hizo pensar, sin duda, que el camello se adaptaría y así, el capitán Juan de la Reinaga, los importó de Canarias con éxito, porque los animales no sucumbieron y hasta se multiplicaron y convirtieron en cimarrones dentro del arzobispado de Lima, al decir de Bernabé Cobos.”
También fueron llevados como animales de carga, desde las Canarias, a las plantaciones de caña de azúcar en las Antillas según refiere Alexander von Humboldt (1764-1859).
En el siglo XVII el dromedario fue introducido en Italia en la región de Toscana (Frechkop 1955).
Se ha aclimatado perfectamente en el oeste de Australia donde fueron introducidos entre los años 1840 a 1846, habiendo sido utilizados como animales de silla y carga en los trabajos de construcción de la red ferroviaria australiana.
El Ejercito Colonial Inglés organizo cuerpos de camelleros como parte de la Caballería Ligera en la India y Australia. Estas tropas combatieron en la I Guerra Mundial contra alemanes y turcos en el norte de Africa, en Nubia y en Palestina.
En la II Guerra Mundial, el ejército británico también empleo dromedarios en Africa, hasta el año 1945 en que los cuerpos de rifleros montados fueron disueltos.
Las sucesivas confrontaciones entre Etiopia y Eritrea entre los años 1993 a 2002 motivaron la intervención de tropas de las Naciones Unidas (Cascos Azules) los que para el patrullaje de la zona fronteriza de los países en conflicto se desplazan en forma casi exclusiva montados en camellos.

Tropas hindúes transportando armamento pesado en la I Guerra Mundial
Tropas del cuerpo de Caballería Ligera en Palestina, año 1917
Una importación reciente es la realizada por el gobierno de Cuba, en el año 1989 por iniciativa del Comandante Fidel Castro se importaron 23 dromedarios desde Australia, este plantel fue radicado en Playa Herradura, en el territorio de Mariel en la región occidental de la isla. Se han adaptado y en la actualidad existen 61 dromedarios – 58 nacidos en Cuba – del plantel original sobreviven 3. Estos camellos están siendo adiestrados para el transporte de turistas.

Camelleros del Regimiento
de
Rifleros Reales – Africa octubre 1945
Topas de las Naciones Unidas en la frontera de Etiopía y Eritrea, año 2002
Actualmente existen importantes criaderos en las Canarias, algunos con planteles de más de 200 cabezas las que producen anualmente alrededor de cien crías. Desde estos criaderos se exportan dromedarios a países de la Comunidad Europea y a zoológicos del mundo y emprendimientos turísticos.
Instalaciones de un criadero y granja de camellos en la isla Gran Canaria
En la isla Gran Canaria una granja de producción de dromedarios cuenta con ejemplares, altamente cotizados en el comercio internacional, cuyo pelaje difiere del normal por presentar manchas de colores diferentes, variación morfológica que sólo se encuentra en las especies domésticas (L. H. Matthews 1977a).

La utilización actual del camello debido a los avances tecnológicos esta limitada en muchos aspectos, llegando incluso en la primera mitad del siglo XX a llevar casi a la extinción a los dromedarios en las islas Canarias. El desarrollo creciente del turismo a partir de los años sesenta del siglo pasado evitó que esto ocurriera, sumado al dictado de ordenanzas de fomento de la ganadería de camellos promulgadas en las islas a partir de los años 60.
En la actualidad, prácticamente todas las explotaciones de dromedarios en distintos países están centradas en el turismo, siendo utilizados para la realización de paseos con una duración aproximada de 50 minutos y travesías de uno a tres días o más días, en reservas, parques naturales, desiertos y otros lugares de gran atractivo paisajístico y/o relacionados con el turismo de aventura en: España (Aragón, islas Canarias, Alicante, Huesca), Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Kenya, Israel, Jordania, Siria, Chipre, Dubai, Qatar, India y aún en el occidente de Australia.
Se encuentran también menciones sobre paseos realizados a principios del siglo pasado en la Argentina, en el Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires a partir del año 1904 por iniciativa de su Director el naturalista italiano Don Clemente Onelli, gestión que se extendió hasta el año 1924. También en las playas de la ciudad de Mar del Plata entre los años 1905 a 1920 se efectuaban paseos en dromedarios.
Referencias:
- del Castillo, Pedro Agustín 1686. Descripción de las islas de Canaria compuesta por D. Pedro Agustín Alférez Mayor y Regidor perpetuo de la Isla de Canaria. Edición facsímil año 1994. Gobierno de Gran Canaria, Museo Casa de Colón.
- Fowler, M. 1998. Medicine and Surgey of South American Camelids. Iowa State University Press.
- Frechkop, S. 1955. Sous-Ordre des Ruminants ou Sélenodontes. Pp. 569-667. En: Traité de Zoologie (Pierre-P. Grassé, direc.). Tomo XVII, 1er fasc. Masson et Cie Editeurs. París.
- Matthews, L. Harrison 1977a. Los Mamíferos. Historia Natural Destino, 17. Primera edición. Ediciones Destino, Barcelona.
- Matthews, L. Harrison 1977b. La Vida de los Mamíferos 2. Historia Natural Destino, 17. Primera edición. Ediciones Destino, Barcelona.
- Millares Torres, Agustín 1977. Historia general de las Islas Canarias. Serie: Gran Biblioteca Canaria. EDIRCA. Las Palmas de Gran Canaria.
- Morales Padrón, Francisco (ed.) 1988. Canarias y América, Madrid: Espasa-Calpe / Argantónio.
- Southwood, R. 2004. La historia de la vida. 1ra. edición. Editorial El Ateneo, Buenos Aires.
JUAN JOSE BIANCHINI
Biólogo Asesor Fundación y Zoo Luján


